El intercambio y los fetiches

A la manera del pintor Orbaneja para dejárselo bien claro a la SGAE.

Quizás este título arrastre a esta entrada a muchos lectores despistados pensando que se va a hablar aquí de cuestiones sexuales. Nada más lejos. O no. En realidad lo que estoy haciendo es utilizar dos eufemismos para evitar dos expresiones que me molestan especialmente, como son la piratería y la expresión “producto cultural”.
Ya está bien de criminalizar a los usuarios de redes P2P. Hace poco lo dejó bien patente la Comisión Europea, siendo tajantes al considerar “esencial velar por un acceso sin obstáculos a los contenidos culturales en línea (…), por encima de una lógica puramente económica y comercial”. Apúntenme en la lista de voluntarios para tatuar esta frase en las frentes de Luis Cobos, MiniRamón (o Ramoncín) y Teddy El Bautista. La piratería como tal en su propia definición incluye palabras robo, daño, y no creo que se esta la inteción de ninguno de los usuarios de los programas de intercambio de archivos. Me gusta pensar en lo que hacemos con el Emule o uTorrent como intercambio, ya que no crea que sea muy distinto a lo que hacíamos hace años al dejarnos comics, libros o películas, o al grabarnos cintas unos a otros.
Y para los que crean que no es lo mismo porque no existe el componente, solo les recomiendo una visita a sitios como TusSeries, que está haciendo más por la ficción televisiva que todos los canales de televisión españoles juntos; Allzine, cuya seriedad a la hora de compartir cine asiático de todos los tiempos ha conseguido a los aficionados al cine unos conocimientos que hasta hace muy poco no eran más que oscuras referencias en libros; pero sobre todo pienso en Comic Release Group. También conocido por sus siglas, CRG, el trabajo de este grupo de aficionados al comic de uno y otro lado del Atlántico, desde su creación está suponiendo un trabajo de catalogación y digitalización del comic cuyo trabajo debería servir de ejemplo a la Biblioteca Nacional. Históricas revistas españolas de comic, como Totem, Cairo o Cimoc han sido puestas a través de este foro a la disposición de cualquier aficionado, así como ingente material descatalogado que gracias a coleccionistas dispuestos a compartir sus colecciones dedican no poco trabajo a digitalizar obras maestras olvidadas de la historieta. Y los que piensen que si hacen lo mismo con productos recientes, están perjudicando a los autores y editores de comic, sólo les puedo decir una cosa: ¿cuándo se ha dispuesto de un mejor escaparate que un foro con miles de usuarios para una obra?
Por eso decía que no me gusta la expresión producto cultural. Y no es por la expresión en sí, sino por los que la utilizan. Los dos filos de esa expresión son igualmente peligros, el primero tiene que ver con que un producto no es otra cosa que algo que se crea para comerciar con él. Y el segundo es que en boca de políticos y otros amantes de la subvención, significa algo que debe ser protegido (y si esa protección tiene forma de cheque firmado por un ministerio, mejor). Soy de la opinión que en realidad todos los que compramos discos, libros, comics o dvds lo hacemos porque somos unos fetichistas. Es algo que nos lleva a actuar en las tiendas y librerías como seres básicos movidos por los reclamos de un nombre, una portada, una imagen. Todas las rabietas de la SGAE tienen que ver con que algo, ese fetichismo, se está convirtiendo en algo minoritario y que su mayor deseo, convertir un disco, un libro o una película en un mero objeto de consumo, se ha convertido en su mayor pesadilla, ya que como todo objeto de consumo está sujeto a unas reglás muy básicas, como que si algo se puede conseguir gratis, por qué pagar. Un consumidor se rige por este razonamiento, un fetichista está dispuesto a pagar un precio elevado por algo que él cree que lo vale.

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