Libros para el día del libro

23 abril, 2008 | Literatura | 2 comentarios


Siempre he querido llevar el seguimiento de lo que leo, que visto así uno detrás de otro no es poco. Hoy, 23 de abril, día del libro, fecha de defunción de Cervantes y Shakespeare (que me acompaña siempre desde mi escritorio, como podéis ver en la foto) creo que es un día perfecto para empezar con ello. Esta es la lista de mis lecturas de esta primera parte del año.

Rodrigo Fresán, Jardines de Kensington
Acabé el año releyendo La velocidad de las cosas, que se ha convertido en uno de mis libros favoritos, y lo empecé con esta novela narrada en dos frentes, uno la vida de J. M. Barrie, autor de Peter Pan, y otro la de un hijo de la psicodelia inglesa de finales de los sesenta, que es a la vez Barrie y Peter Pan (aunque también es un poco Capitán Hook). A pesar del arrebatador inicio, el libro pierde fuelle enseguida. Aunque gracias al talento de Fresán el libro no llega a aburrir en ningún momento.

Yukio Mishima, La perla y otros cuentos
Mishima es una de mis debilidades. El difícil equilibrio entre tradición y modernidad del japón del siglo XX, se convierte en estos cuentos en un dilema existencial, en algo a lo que cuesta trabajo encontrarle el sentido, aunque uno no sabe si lo que está fuera de lugar es el kimono o el anuncio de neón.

Roberto Bolaño, Los detectives salvajes
Este es un libro-universo. Bolaño cuenta las andanzas de unos poetas como si fueran criminales de una novela negra, o como sheriffs y cuatreros de una novela pulp del oeste. Este libro atrapa al lector en una trampa en la que no puedes hacer menos que preguntarte por qué has podido caer.

Julio Cortázar, Rayuela
No las tenía todas conmigo al empezar a leer Rayuela, soy una persona cargada de prejuicios, y no me cuesta reconocerlo. Sin embargo, y salvando los escollos de cierta pedantería, y de ciertas digresiones fruto de la lectura desordenada (tengo la sensación de que es mejor novela leyendo directamente del capítulo 1 al 56) la novela tiene algunos momentos magistrales y la sensación general es buena.

Brian W. Aldiss, Bang Bang
Esta historia me hace gracia, ya que trata sobre dos hermanos siameses que pasan del espectáculo de circo a ser estrellas del rock. Sin embargo, la sensación constante de que Aldiss se toma demasiado en serio la historia, acaba por dejarla bastante deslucida.

Douglas Coupland, La segunda oportunidad
Una gran decepción esta novela. A pesar de ser de un autor que me gusta mucho (sí, me gusta Generación X) y de tener como título original el de una canción de los Smiths, la novela no hay por dónde pillarla. Recursos fáciles, trama absurda. Vamos, que lo tiene todo.

Blutch, Blotch
Maravilloso cómic este. Estos retazos (son breves historias de cinco páginas) sobre un humorista gráfico en el París de principio de siglo es toda una tesis sobre el arte, los artistas, el ego, y sobre todo, sobre reconocer lo peor de uno mismo. Todo, además con mucho humor.

J. K. Rowling, Harry Potter y las reliquias de la muerte
Pues ya se acabó. Debo decir que estos siete libros son seguramente con los que más he disfrutado en los últimos años. Se ha hablado mucho sobre esta serie, pero tengo la sensación de que se ha olvidado lo más importante, y es que están muy bien escritos. Son literatura infantil/juvenil del máximo nivel.

William Gibson, All Tomorrows Parties
Otra gran decepción. Me encantan las novelas de Gibson, su concepción de la ciencia ficción me parece excelente, así como su forma de narrar, sin concesiones al lector a la hora de introducirse en ese personal universo que lo ha hecho famoso. Precisamente este libro cerraba una trilogía cuyas dos primeras entregas (Luz Virtual e Idoru) me parecen fabulosas, además esta vez con título de canción de la Velvet Underground. La novela no hay por donde pillarla, la trama no tiene nada de interesentante y el final es bastante ridículo. Qué se le va a hacer.

Pues ahora a seguir leyendo. De momento, estoy releyendo El cantar de mío Cid. ¿Por qué? Porque me da la gana. Di que sí, William.