Volver a nacer con un TB-303

En el último número de la revista Wire, el 303, Peter Shapiro dedica un Primer (sección no fija de la revista que repasa la trayectoria de un artista o de un instrumento a lo largo de la historia) precisamente al Roland TB-303 (¿nadie había caído acaso en la coincidencia con el número de la revista?), el secuenciador de líneas de bajo que fracasó en su intento de emular el sonido de un bajo de verdad pero que acabó definiendo el sonido de todo un género musical, el Acid.

En cierto momento del reportaje, Shapiro menciona de pasada los “pobres intentos”, según él, de emular el 303 en software. En ese momento, desconecté del contenido del artículo y me puse a recordar las muchas horas dedicadas a juguetear con ReBirth, uno de los mejores juguetes musicales de la historia.

Este programa consistía en una emulación de precisamente dos secuenciadores 303, dos cajas de ritmos clásicas, también de Roland (la TR-808 y la TR-909) y algunos efectos muy básicos. A cualquier amante de los sonidos retro, este programa podía proporcionarle tantas horas de entretenimiento como el más adictivo de los videojuegos.

Era por tanto el momento de recuperar esa joya del software musical, y a eso fui cuando, para mi sorpresa, resultó que Propellerhead, la empresa que desarrolló el software, había dejado de vender el producto para, atención, ofrecerlo libremente para su descarga a través de la web Rebirth Museum, desde donde se puede descargar un torrent con una imagen de CD del programa lista para su instalación.

Yo no soy nadie para contradecir a Peter Shapiro sobre la calidad de la emulación de Rebirth respecto a los aparatos originales, lo que sí que sé es que este programa, aún me va a proporcionar unas cuantas horas de diversión musical.

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