Nueve años hubo que esperar para que Jeffrey Eugenides publicara una nueva novela tras el espectacular debut que supuso Las vírgenes suicidas (1993). El resultado fue Middlesex (2002), una obra literaria todavía más impactante que la anterior, acercándole a ese concepto de “la gran novela americana”. Han pasado ya ocho años y seguimos esperando una nueva novela.
Afortunadamente, con cierta periodicidad, The New Yorker publica algunos de sus relatos. El último, “Extreme Solitude”, parece ser además una especie de avance de lo que será su próxima novela. En el relato, que se desarrolla a principios de los ochenta, seguimos a Madeleine y su relación con Leonard, a quien conoce en una clase avanzada de semiótica, en la que los dos parecen estar fuera de lugar.
Alrededor de la mesa del seminario, cuando Madeleine entró en la habitación desde el invernal tiempo de la calle, había ocho personas vestidas con camisetas negras y vaqueros rotos. Algunos habían cortado los cuellos o las mangas de sus camisetas. Había algo extraño en la cara de uno de los tipos -era como la cara de un bebé extrañamente envejecido- y Madeleine necesitó un minuto para darse cuenta de que se había afeitado las cejas. Todo el mundo en la habitación tenía esa apariencia tan espectral que la saludable constitución de Madeleine parecía sospechosa, como un voto a Reagan. Por lo tanto, se sintió aliviada cuando entró un tipo grande con un chaquetón de plumas y botas para la nieve y se sentó en el asiento vacío junto a ella.
El relato, que toma su título del texto de Roland Barthes Fragmentos de un discurso amoroso, texto en el que Madeleine parece encontrar respuestas a sus filias como lectora, alejadas de la pretenciosidad de sus compañeros de clase.
Madeleine se sentía a salvo con una novela del siglo diecinueve. Sabía que iba a haber gente en ella. Que algo iba a pasarles en un lugar parecido al mundo.
Madeleine y Leonard (el tipo del plumas) son personajes que aparecen en la próxima novela de Jeffrey Eugenides, que todavía no está terminada. En una entrevista para The Book Bench, el blog literario de The New Yorker, avanza algo de lo que será la novela, que aún no tiene título:
La primera sección del nuevo libro tiene lugar el día de la graduación. Desde ahí la novela avanza en el tiempo. La acción central del libro comprende aproximadamente un año, desde la primavera de 1982 hasta la de 1983.
A pesar de que las novelas ambientadas en ambientes universitarios se han convertido en un subgénero bastante agotado ya, la trayectoria de Eugenides es valor suficiente para dar un voto de confianza.
Leer “Extreme Solitude”, de Jeffrey Eugenides.
Tengo curiosidad por este autor pero todavía no he leído nada. ¿Por cuál empiezo por Las vírgenes suicidas o por Middlesex?
Besos
Son dos novelas muy distintas, pero creo que la respuesta a esa pregunta sería Middlesex. Es, sin lugar a dudas, una de las mejores novelas de la década.