Muero cada amanecer (Each Dawn I Die, 1939) – ★★★★ (Crítica express en Letterboxd)

Desde que vi unos días atrás Torrid Zone, tenía muchas ganas de volver a ver esta película. Y lo cierto es que las colaboraciones entre el director William Keighley y James Cagney tienen algo de especial. De hecho leía hace poco que Keighley quería que fuese Cagney quien protagonizara Las aventuras de Robin Hood y no Errol Flynn. Finalmente la película la terminó Michael Curtiz, así que al final ni uno ni otro, pero es un fantástico “what if…”
A Muero cada amanecer se la suele incluir en como cine negro, pero creo que es mucho más. Es un drama de cárcel, con un comentario social muy marcado sobre el sistema penitenciario. Su descripción del mundo del crimen como cargado de valores mientras que la justicia es torpe, burocrática e innecesariamente violenta, convierte a esta película en claro antecedente de las películas de Scorsese sobre la mafia o la primera temporada de The Wire.
Los actores están excelentes. No sólo Cagney como el convicto encerrado injustamente, y que tiene uno de los planos más sobrecogedores del cine de los años 30, cuando regresa llorando por el pasillo después de una visita de su novia y su madre, y se fuerza a sí mismo a endurecer el semblante a medida que se acerca a la zona donde se encuentran los demás presos. También George Raft tiene una interpretación más que notable como el gangster Stacey, bien cargada de matices en los diferentes momentos de la película.

Vía Letterboxd – Pepe Bermejo